miércoles, 3 de enero de 2018

Reseña: "Fragmentos para la historia de la filosofía", de Arthur Schopenhauer

Fragmentos para la historia de la filosofía”, es uno de los tratados filosóficos, compuesto de 14 parágrafos, que constituyen parte de la extensa última obra del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, publicado por vez primera en 1851, años anteriores a su muerte, durante los cuales logró el reconocimiento del que había sido privado durante la mayor parte de su vida.
En “Fragmentos para la historia de la filosofía”, Schopenhauer se dedica a estudiar y dar su opinión sobre ciertas figuras enmarcadas en la historia de la filosofía hasta ese entonces; desde los presocráticos hasta Kant y Hegel. A algunos les da méritos y a otros como a René Descartes les contradice.  


Durante el primer parágrafo, Schopenhauer, expone sobre aquellos eruditos que se dedican a cotorrear siempre las mismas palabras de los filósofos, limitándose a decir lo que ya todos saben, haciendo que los jóvenes estudiantes se inclinen más por leer a quienes explican el pensamiento de los intelectuales, en lugar de leer directamente a un autor.

“Leer toda clase de exposiciones de sus doctrinas, o la historia general de la filosofía, en vez de las obras originales de los filósofos, es como si uno se hiciera masticar la propia comida por otro.”

Partiendo desde este punto, sigue hablando del aporte de cada uno de los presocráticos, pasando por Sócrates, Platón, Aristóteles, el gnosticismo, hasta Descartes, Kant y otros. Se ha de destacar también que dedica una extensa parte para cuestionar a Dios, no solo el Dios del cristianismo, sino también dios en el panteísta, o criticando el ateísmo inclusive y el budismo. Analiza aquí, Arthur, la idea del creador y del mal y la relación que habría de existir entre ambos.

“Por el contrario, si un ser debe ser moralmente libre, no puede haber sido creado, sino que debe tener la aseidad, es decir, una existencia primordial existente en virtud de su fuerza y de su omnipotencia propias, y que no está subordinada a otra.”

Entre otros temas a cuestionar en esta obra, se encuentran el tiempo, la libertad, temas kantianos como el noúmeno y el fenómeno… Y hablando de ello, habrá de ser necesario, leer de vez en cuando al menos los meros conceptos sobre ciertos temas, puesto que el autor, en lugar de detenerse a recuperar definiciones, parte ya desde la idea de que el lector los conoce –en la mayoría de los casos–. Especialmente en el parágrafo 13, donde se dedica a analizar el pensamiento kantiano, en el cual, además de ello, se atreve a señalar los aspectos en los cuales Kant, figura a la cual Schopenhauer admiraba mucho y de la cual se considera sucesor, habría de errar.   
En su obra, Schopenhauer, se dedica, a la vez, a expresar su reticencia por la filosofía de Hegel y critica a esta, dejando ver la clara antipatía hacia este, por el cual se le recuerda, por la oposición de sus filosofías. Así, expresa que, pese a la malaventura, algún día sus obras y filosofía pasarán a tener el reconocimiento merecido, casi en forma profética.

“Privado de toda incitación externa, solamente el amor a mi obra ha mantenido mis esfuerzos durante los numerosos días de mi existencia, y no me ha permitido cansarme; entonces he podido mirar con desprecio la gloria ruidosa de lo malo. Pues, al entrar en la vida, mi genio me puso ante la elección de reconocer la verdad, pero no agradar a nadie con ella, o enseñar, con los demás, lo falso, entre seguidores que aplaudan.”

Este libro no pretende ser un ensayo en el cual se pretenda dar una cátedra simplificada de la filosofía, expuesta para alumnos, si no, meras reflexiones y análisis del autor sobre esta. Su lectura no resulta tan densa, excepto por ciertas partes en las cuales, Arthur Schopenhauer, se dedica a hablar sobre el pensamiento kantiano. Sin embargo, a mí me resultó amena para ver otras perspectivas sobre diversas corrientes y autores.  


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