viernes, 19 de mayo de 2017

Reseña: "Cóndores no entierran todos los días", de Gustavo Álvarez Gardeazábal

Cóndores no entierran todos los días” es una novela, escrita en 1971, por el colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal.  

La obra se sitúa a mediados del siglo XX, en Tuluá-Colombia. Para ese entonces, el país estaba sumido en la trágica violencia marcada por la guerra y discusiones entre los dos partidos políticos: el partido Liberal y el partido Conservador. Por su parte, el primero, buscaba innovar e ir con ideas nuevas, ajenas a la tradición; en cambio, el segundo, está más a favor de conservar lo común y las normas ya establecida, en lugar de buscar nuevas cosas. Tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el conflicto fue impulsado debido a la muerte de esta figura liberal.
Al inicio se nos introduce en el caos que rodea a Tuluá (sitio donde se desarrolla la mayor parte de  la novela), explicándonos a la vez ciertos actos execrables que se cometían; tales como la invasión y masacres, causadas por las guerras entre los partidos políticos. Durante las primeras páginas se relata el acto heroico del protagonista, León María Lozano, quien se opone a la turba liberal que estaba causando estragos, impidiendo que quemasen el Colegio Salesiano y controló a la chusma que atacaba al pueblo. Esta acción lo llevó a obtener el respeto y admiración del pueblo liberal. Al vivir en medio de una población que en su mayoría eran liberales, siendo él un fiel conservador, se sentía discriminado muchas veces, debido a sus ideales políticos. Es un hombre que viene desde abajo, en la pobreza, pasando de trabajar en una librería, hasta llegar a tener un puesto en la galería vendiendo queso; sufre de asma, viéndose muchas veces preocupado y en peligro por ello; católico fiel que siempre asiste a la misa de seis.    
En el inicio se nos va contando la vida del protagonista: sus amoríos, sus esfuerzos, su familia, su relación con la sociedad… y la de diversos habitantes de Tuluá, dando a conocer ciertos hechos que aún no ocurren en el libro sino hasta más adelante, advirtiéndonos sobre hechos de distinta clase. Nos encontramos además con personajes como: Misiá Obdulia, madre de León María; María Luisa de la Espada, primera mujer del protagonista, con quien tuvo dos hijas; Agripina, última mujer de León María; Amapola, hija del protagonista; Celín, guardaespaldas de León María; entre otros.
Tiempo después, debido a su historia que se divulgó en diversas zonas, llega a ser nombrado presidente del directorio municipal conservador. Debido a tal cargo tan importante, el poder de León María aumenta y así también el poder del partido conservador. Por desgracia, el personaje llega a ser corrompido por su cargo, ocasionando un sinfín de masacres a todo aquel que se opusiera al partido conservador, guiado por su fanatismo político.

León María Lozano integra una banda llamada “Los pájaros”, la cual se dedica a asesinar liberales y cualquiera que se oponga o perturbe el mandato de León María. Al ser él el líder del grupo, recibe el alias de “El Cóndor”. Llega a un punto en que, además de ultimar liberales, también acaba con aquellos conservadores que no sean muy fieles al partido o demuestren algo de indiferencia.
La narración es atrapante, siguiendo una secuencia bien llevada, sin caer en la densidad, más allá de los nombres nuevos que suelen aparecer con constancia; sin embargo, su explicación, desarrollo y prosa, logran hacer de Cóndores no entierran todos los días una obra que consigue narrar –sin caer en la pedantería o aburrimiento– el conflicto y violencia en Colombia, durante una época tan funesta, llena de masacres y tragedias.  

Calificación final: 8.8 

1 comentario:

  1. Una pluma excelente de Gustavo Alvarez Gardeazabal, dos veces elegido Alcalde de Tulua, para entender, analizar y concluir en sus escritos de su obra "condores no entierran todos los dias" y gran obra "Perorata"; que desde esos tiempos de violencia no somos ajenos a lo que estamos viviendo en Colombia. Un abrazo.

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